lunes, 28 de noviembre de 2016

Campana sobre Campana


Carlos Daniel Bermúdez Pinzón
Psicólogo escritor de Imaginación liberadora

 Twitter @CarlosDanielBP

Cuando la campana emite su sonido resuena y vibra tocando los corazones; tiene el poder de la convocatoria de monjes, feligreses y devotos en todas las religiones, que hacen uso de ellas en sus sagradas ceremonias. Es el elemento común que integra trascendiendo más allá de las creencias, por tanto la campana es un símbolo de integración, sin importar edades, géneros, trajes, razas, idiomas, ideologías, localidad, cuando la percusión de una campana da inicio nos toca a todos, cercanos o distantes ella nos alcanza, a algunos desde el sonido a otros en la vibración. Irrumpe como intermediaria en nuestro cotidiano transitar de relaciones. Este  tiempo es el reino de las campanas que anuncian la navidad, invitando al nacimiento y renacimiento que libere nuestra humanidad. 
Campana sobre campana y sobre campana una; de las canciones más populares que por esta época cantábamos desde niños, hoy de adultos la seguimos entonando con nuestros hijos, familiares y vecinos. Más allá de aquellas palabras musicalizadas, de las palmadas con las que marcamos su ritmo, al ser sacudidas y golpeadas por una vara que termina en una esfera, o un mazo que cae sobre ella, lo más valioso y hermoso es la hermandad que genera en todos, donde el resonar de ecos de voces amigables, gestos sonrientes, miradas de encuentro, de alegrías para el goce personal y social fluyen en las personas con las que te cruzas sintiendo la navidad como una sagrada tregua entre el estrés que ocasiona el correr por mundo laboral, académico, económico que rige la razón y la vivencia de armonía que yace esperándonos en el interior .
A cada uno y a todos ustedes queridos lectores que nos hacemos uno al leer cada frase escrita a través de este periódico de Fontibón, les invito  a detenerse cuando escuchen esas campanas  que residen desde el centro de nuestra localidad, hasta sus fronteras: más allá al norte de la avenida El Dorado,  del sur del rio Fucha, del este de la avenida sesenta y ocho, y del oeste del rio Bogotá. Permitámosles cumplir su vocación: conducirnos a tomar consciencia de que su sonido nos convoca a todos para hacer de esta época de rituales en espiritualidad, un ejercicio de nuestra humanidad que se prolongue más allá de un mes, de una fecha, de una hora, del segundo donde se escucha el grito naciente de un divino niño salvador.
Siempre que encontremos enfado, conflicto, injusticia social, políticas erradas y especialmente nuestro corazón atrapado en una turbulencia de violencias  corramos como sacristán y campanero, a sacudir las campanas para convocarnos al nacimiento de noches y días de paz, de tamborileros que toquen en su tambor notas que nos llenen de amor y que nos produzca tararear a la nanita nana, nanita ea para hacernos presente de estar siempre en esa navidad donde nace el niño interior en el pesebre de nuestro corazón. ¡Feliz Navidad hermanos ciudadanos”.


Carlos Daniel Bermúdez Pinzón
Psicólogo escritor de Imaginación liberadora

 Twitter @CarlosDanielBP