viernes, 1 de julio de 2016

Carlos Daniel B Pinzón desde en Gassho


La Amada muerte toca el cuenco sin detenerse
su vibración suave es guía para no perderse
hermanos conocidos, transeúntes ignorados,
lejanos que en muerte nos hacemos cercanos.
Te acercas acallando voces, gritos y agitaciones
en el momento oportuno, brindas tus bendiciones
En cita íntima, exclusiva, otorgas el beso de bienvenida
a la senda infinita en ocasiones por cada uno recorrida
Escribo mis palabras para ti antes del último suspiro
tardes poco, mucho o largo tiempo, mientras respiro
muchos escritores solo esperan darte al final un soplo
Yo escribo ahora las letras de mi corazón como un voto
Coso mi rakusu con bandas que traspasan a mis tejidos
deslizando la aguja enhebrada con hilos de mis latidos
Tomo mis diez preceptos sintiéndote dentro de mi presente
muriendo a los errores cometidos y sentándome silente.
Vida y muerte son lo mismo, solo un cuerpo les hace diferente
mas tu sabes que elegí ser discípulo de escribir lo que siente;
entregarme al vacío es fluir en ellas sin oponerlas en el mundo
vivir, morir son una presencia que inspiran crear mi ser profundo
Concluyo aquí para que nazcan estas palabras a ojos de lectores
Querida muerte vaga tu espíritu en mis frases, conquista amores
Yo me sentaré en el cojín, en postura correcta, sin acto de atisbo
entregándome a la nada donde tu, vida, otro, yo somos lo mismo
Tuyo, mía, muriendo a la vida y viviendo a la muerte para la eterna existencia
En Gassho
Carlos Daniel B Pinzón

¿Que es la vía?
¿Un camino, una senda por donde seguir?
¿Unas normas, instrucciones que nos orienten?
¿Una dirección opuesta a otra?
La vía es sencilla y compleja, fácil y difícil, movimiento y quietud es pensar, no pensar, imaginar, no imaginar, sentir, no sentir, desear, no desear...
La vía es todo eso y nada de eso.
La vía es cuando fluyes en ella.

En Gassho
Carlos Daniel B Pinzón